El no perdonar es ser prisionero del pasado.
Hace alguno tiempo en un articulo en la revista Time1 inspirado por el perdón del Papa Juan Pablo a su posible asesino Mehmet Ali Agca, el periodista Lance Morrow escribió, ?El caso psicológico del perdón es abrumadoramente persuasivo. El no perdonar es ser prisionero del pasado por antiguos resentimientos que no permiten la vida continue.?
El no perdonar es el dar el control de sí mismo a otra persona.
? Si uno no perdona, entonces está siendo controlado por las iniciativas del otro y se encierra en una serie de acciones y respuestas, de enojo y venganza, esto por eso, siempre escalando. El presente es incesantemente abrumador y es devorado por el pasado.?
Pero el perdonar es el ser libre del pasado.
Jesucristo nos enseñó otra verdad perturbadora sobre un espíritu no perdonadora cuando él dijo, ?porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero sí no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.?2
Yo creo que lo que Cristo quiso decir fue que un espíritu que no sabe perdonar por mi parte es una señal segura de que no he mostrado a Dios remordimientos por todas mis fallas, y que no he experimentado totalmente su perdón.
