Deje a sus hijos ser
Comparaba su comportamiento con el de otros niños, lo que hacía que el hijo se sintiera el más despreciable de los seres. Hasta llegó a pensar en renunciar a la vida porque sus padres no lo amaban.
¿El resultado? El hijo creció y se volvió un buen hombre. Cometía pocos errores, era serio y ético, pero infeliz, tímido y frágil.
Había un abismo entre él y sus padres.
¿Por qué? Era una familia modelo, pero triste y sin sabor. El hijo no solo se volvió tímido, sino también frustrado. Tenía miedo de cometer errores, así que enterró sus sueños porque no quería correr ningún riesgo.
No critique en exceso. No compare a su hijo con sus amiguitos. Cada niño es un ser único en el teatro de la vida. La comparación sólo es educacional cuando es estimulante y no despreciativa.
De a sus hijos la libertad de tener sus propias experiencias, aun si esto incluye ciertos riesgos, fracasos, actitudes tontas y sufrimiento. De otra forma, no encontrarán su propio camino.
Autor: Augusto Cury

juan antonio reyes vazquez dijo
ya no digas tonterias y lee esto,
atte. disque la putita
10 Marzo 2009 | 03:07 AM