Tuvimos una cita y fue en un lago
Nos preparamos, sabíamos que la noche iba a ser fría, así que pantalones gruesos, chamarras, gorros, guantes y claro... El arma secreta: Un cobertor de felpa que se podía doblar tal que cabía perfecto en mi bolso. No cámaras, hay que respetar y salimos prevenidos de un tremendo tráfico de Viernes en la CD, de México… Llegamos, ya oscurecía, tuvimos que formar fila de autos pero quedamos en buen lugar estacionados y empezó la magia…
Caminar por la noche en el Bosque de Chapultepec, algo que hacía muchos años no me animaba a hacer, miedosa de mí, precavida o como gustes, pero no es muy común tener esa osadía en estos tiempos. Pero maravilloso, entras en un mundo alterno, afuera, ruido, bocinas, auto estéreos…
Dentro: calma, grillos, hojas que se mueven con el viento, luces tenues, alguna que otra ardilla merodeando y corriendo repentinamente entre las sombras. Es para disfrutarse, créeme; y en lo alto imponente, ¡el Castillo! se siente la solemnidad de aquellos tiempos. Y por fin llegamos al Lago, se rompe momentáneamente la magia…
Una nada encantadora, ninfa (?) con un altavoz, más que anunciar, chilla: "Tres filas, tres filas lleve el boleto en la mano"… Llegamos a la entrada, a un lado, el "Lago Mayor" reflejando las luces de los edificios más altos, con esa tranquilidad que se extraña tanto afuera. Y nos indican nuestros asientos, "estoy nervioso", dice él, "yo también" ambos experimentando esas hormiguitas en el estómago, ese vacío y nos dejamos invadir por la emoción. Nos dan un programa, este año celebran a Laura Urdapilleta, la primer Cisne Blanco que se reflejó en este Lago (extraído programa), hace tan solo 32 años... ¡wow! Tengo amigos más jóvenes, en fin... La primer Odette (del Lago, en el Lago) falleció este año, Qepd. Swan Lake es una obra mundialmente representada, pero aquí tiene el mejor escenario del mundo "El Lago del viejo Bosque de Chapultepec", que por cierto fue artificialmente reconstruido bajo las órdenes de Dn Porfirio Díaz hace ya más de 100 años...
Estábamos listos, protegidos contra el frío y con nuestro cobertor sobre las piernas. Luce sereno el escenario y hace tanto viento que el reflejo del agua sobre los árboles simula que el agua esta flotando, al menos así lo notó él y al hacérmelo saber, yo también lo vi: "Este Lago Flota en el Aire y huele a arena" (si, esta frase también es de él) más bien es la brisa húmeda que está en el ambiente, pero me afanó tanto por dar explicaciones convincentes más para mi que para él, cuando su punto de vista es más poético, más dulce e inocente.
Lo prefiero, me quedo con ese punto de vista: "El Lago flota y huele a arena". Y se apagan las luces después de la tercera llamada. No te voy a narrar la obra, prefiero que la aprecies en persona, solo quiero transportarme e invitarte a que vivas ese momento en el que solo éramos dos niños admirando tan magnifico escenario, disfrutando del danzar de los cisnes, la atracción del cisne negro y el atrevimiento de un brujo enamorado...
Esperando la ansiada lucha de Sigfrido con Von Rothbart que jamás llegó, pero el juego de luces se impone frente a un público embelesado. Blah, blah, blah, sí, un poco, pero se dejó llevar por momentos que hicieron que valiera la pena.
Y claro, su héroe no fue un Sigfrido entallado en unas mallas azules, tendió más a un Von Rothbart enamorado, que hizo la noche con sus hechizos acompañados de juegos de centellantes luces multicolores. Y la obra concluye logrando su objetivo: Dos almas cautivas en la belleza de la danza en tan magnifico escenario y lo certifica la siguiente frase “Estuvo padre mami, hay que regresar”.
Colaboración de JoGa
México
