Recuerda que le había dicho que le hablaría de un libro que trataba de tres temas? aquí sigo.
El escritor se habia propuesto entrar alguna vez, a ese lugar. Se decía asi mismo "Algún día necesito detenerme aquí" Llegó ese día. El cielo lo amenazaba con un aguacero.Un sendero solitario me invitó a caminar en medio de más de doscientas lápidas. Las lápidas, aunque gastadas y astilladas por la intemperie, rebosaban de vida con el ayer.

Nombres, leyendas, fechas, caminaba entre ellas y todas les daban un mensaje.
... me detuve en el mismo punto donde una madre había llorado en un día invernal unas ocho décadas atrás. ... un joven de dieciocho años, había sido sepultado en 1883 bajo estas palabras.:"Duerme dulcemente, joven peregrino cansado" me pregunté qué lo habría fatigado tanto.
Entonces la vi. Estaba grabada a cincel en una lápida en el extremo norte del cementerio. La lápida señala el lugar donde se depositó el cuerpo de ´Grace Smith. nose da fecha de nacimiento ni de muerte. Sólo nombres de sus dos esposos, y este epitafio:
Duerme, pero no descansa.
Amó, pero no fue amada.
Trató de agradar, pero no agradó
Murió cual vivió: sola.
Palabras de futilidad. Miré fijamente la losa y me hice preguntas acerca de Grace. Me pregunté sobre su vida, me pregunté si esas palabras las había escrito ella... o si nada más las había vivido. Me pregunté si había merecido su dolor. Me pregunté si había herido o sido herida. Me pregunté si era ordinaria. Me pregunté si era hermosa. Me pregunté por que´algunas vidas son tan fructíferas mientras que otras son tan fútiles. Me encontré preguntando en voz alta:
-Señora Smith ¿qué le quebrantó el corazón?
Amó, pero no fue amada...
Largas noches. Lechos vacíos. Silencio. Ninguna respuesta a los mensajes que dejaba. Ninguna contestación a las cartas que escribía. Ningún amor a cambio del amor que daba.

Trató de agradar, pero no agradó...
Podía oír los golpes del hacha de la decepción.
Trató de hacer las cosas bien
-¡Cuantas veces tengo que decirte?
-Nunca servirás para nada.
-¿Porqué es que nada lo puedes hacer bien?
esas palabras caían en ella como achazos.
Murió cual vivió: sola
Cuantos seres humanos morirán en la soledad en la que viven? Cualquier persona que duda de si el mundo la necesita. Cualquier persona que esté convencida de que en realidad a nadie le importa. Cualquier persona a quien se le haya dado un anillo, pero nunca un corazón; una crítica, pero nunca una oportunidad, una cama pero nunca un descanso.
Esas son las víctimas de la futilidad.
Y a menos que alguien intervenga a menos que algo pase, el epitafio de Grace será el de esas personas.
Por eso el relato que usted está a punto de leer es significativo. Es el relato de otra lápida. Esta vez, sin embargo la lápida no señala la muerte de una persona: señala su nacimiento. Sus ojos se entrecierran ante el sol del mediodía. Sus hombros se hunden bajo el peso del cántaro. Sus pies se arrastran levantando polvo en el sendero. Lleva la mirada baja, para poder esquivar las miradas de los demás.
Es una samaritana; conoce el aguijón del prejuicio étnico. Es una mujer; ha chocado contra el muro del prejuicio sexual. Ha estado casada con cinco hombres, Cinco, Cinco matrimonios diferentes, Cinco lechos diferentes, Cinco rechazos diferentes. Conoce el sonido de puertas que se tiran. Sabe lo que siganifica amar y no recibir amor en respuesta. Su actual compañero no está dispuesto ni siquiera a darle su apellido. Solamente le da un lugar donde dormir.
Si hay en el Nuevo Testamento una Grace Smith, es esa mujer.
Ese día ella fue al pozo al mediodía. ¿Porqué no había ido temprano en la mañana, con las otras mujeres?
Tal vez había ido temprano tal vez simplemente necesitaba un poco más de agua en ese día caluroso. O tal vez no había ido. Tal vez a quienes estaba esquivando era a las otras mujeres. Una caminata bajo el ardiente sol era un bajo precio que pagar a fin de eludir esas lenguas filosas. La cosa es que fué al pozo al mediodía, esperaba silencio, soledad.
El estaba sentado en el suelo: Las piernas estiradas, las manos plegadas, la espalda reclinada, contra el pozo. Tenía los ojos cerrados. Ella se detuvo y lo miró. Miró alrededor. Él abrío los ojos y ella desvió su mirada, avergonzada. Emprendió prontamente su tarea.
Él le pidió agua...
-¿De cuándo acá un hombre como tú le pide agua a una mujer como yo?
Quería saber sus verdaderas intensiones. Él quería más que un poco de agua, Él estaba interesado en sú corazón.
Conversaron.. ¿Quién podía recordar la última vez que un hombre le había hablado a ella con respeto?
Él le habló acerca de una fuente de agua que podía apagar, no la sed de la garganta, sino la del alma. -Eso la intrigó-
-Señor, dame agua de esa, para que no me dé sed y no tenga que seguir viniendo aquí a sacar agua.
-Vé, llama a tu marido, y vuelve acá.
El corazón se le debe de haber caído hasta los pies. Ahí estaba un judío a quien no le importaba que ella fuera samaritana, Ahí estaba un hombre que no la despreciaba por ser mujer. Ahí estaba lo más parecido a la dulzura que ella hubiera visto jamás. Y ahora le estaba preguntando acerca de... eso.
¿Mi marido?-no tengo marido.
(la amabilidad tiene su modo de provocar sinceridad)Probablemente usted se sepa el resto de la historia. Ojalá no se lo supiera. Ojalá lo estuviera oyendo por primera vez. Porque si fuera así, tendía los ojos bien abiertos, a la espera de lo que Jesús fuera a hacer.
Usted ha querido quitarse la máscara. Usted ha querido dejar de fingir, Usted se ha preguntado qué haría Dios si usted abriera esa puerta cubierta de telarañas que encierra su pecado secreto.
Esa mujer se preguntaba qué iba a hacer Jesús. ¿Se acabará la amabilidad, cuando se supiera la verdad? Él sabía la verdad.
-Tienes razón. Has tenido cinco maridos, y el hombre con quien vives ahora ni siquiera te da su apellido.
¿Nada de reproches? ¿ Nada de enojo? ¿Nada de sermones de "mirá que lío has hecho de tu vida"?
Cuanto daría yo por haber visto la expresión del rostro de Jesús . Ella había preguntado donde estaba Dios, ¿Se le humedecieron los ojos? ¿Sonrió? ¿Elevó los ojos hacia las nubes para hacerle un guiñó a su Padre? De todos los lugares posibles para encontrar un corazón hambriento , ¿Samaria?
De todos los samaritanos que puedieran buscar a Dios, ¿una mujer y divorciada cinco veces?
-Yo soy el Mesías.
La frace más importante de este capítulo es una que fácilmente se pasa por alto: Entonces la mujer dejó su cantaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?
Fijémonos en los ojos de ella, escuchémosla luchar por encontrar las palabras, mirémosla cómo se estremece de pies a cabeza, echa una última mirada a ese nazareno que le sonríe, se da vuelta y corre para chocar contra el pecho fornido de Pedro. Por poco se cae, pero recobra el equilibrio y sale corriendo hacia su aldea.
¿Se dió cuenta usted de lo que ella dejó olvidado? Olvidó su cántaro. Dejó atrás la vasija que le había ocasionado un hundimiento en los hombros. Dejó atrás la carga que traía... De repente desapareció la vergüenza de aquellos amoríos desgarrados, De repente la insignificancia de su vida fue absorbida por la significación del momento. Para algunos lectores, el relato de esas dos mujeres es emocionante pero lejano. Quizás usted tenga raíces, Hay quienes lo necesitan y usted lo sabe. Usted tiene más amigos de los que puede visitar, y más tareas de las que puede realizar
Pero otros lectores son diferentes. Quizás usted se detuvo ante el epitafio porque era el suyo. Cuando usted se mira en el espejo lo que ve es el rostro de Grace. Usted sabe porqué la samaritana esquivaba a la gente, Usted también lo hace.
Usted sabe lo que es no tener quién se siente a su lado a la hora del almuerzo. Usted se ha preguntado cómo sería tener aunque fuera un solo buen amigo. Usted se ha enamorado antes y se pregunta si valdrá la pena hacerlo otra vez..
Y usted también se ha preguntado dónde podrá estar Dios. Hay niños también levantando una plegaria. ..pero eso es otro tema.
Una sincera plegaria para que un buen Dios en el cielo se acordara de un alma olvidada en la tierra. Una plegaria para que la gracias de Dios se colara por las rendijas y cubriera a una persona a quien la iglesia había dejado pasar inadvertida. Una plegaria para que Dios tomara una vida que nadie más podía usar y la usara como nadie más podría.
No una plegaria dirigida desde un púlpito, sino una pronunciada desde una cama en un hogar de convalescientes, No una plegaria recitada con gran seguridad por un seminarista de túnica negra, sino una musitada con temor por un alcohólico que se está recuperando. Una plegaria para hacer lo que Dios hace mejor tomar lo común y volverlo espectacular. Para tomar de nuevo el bastón y partir el mar en dos. Para tomar un guijarro y matar a un Goliat. Para tomar agua y convertirla en vino chispeante. Para tomar la merienda de un muchacho campesino y dar de comer a una multitud. Para tomar barro y devolver la vista

..No conoció el amor, No conoció la gratificación. Sólo conoció el dolor del cincel cuando tallaba en su vida este epitafio.
Duerme, pero no descansa.
Amó , pero no fue amada.
Trató de agradar, pero no agradó
Murió cual vivió:sola
Esta no es la única tumba. ¿la segunda, ? está cerca del pozo de agua, ¿la lápida? un cántaro, es el lugar donde quedó enterrada la INSIGNIFICANCIA.