Una vez escuché a un grupo de muchachos que se estaban burlando de
un niño de la escuela que era hijo adoptivo. Le dijeron a él:
- "Tú no eres el verdadero hijo de tu papá".

El niño se aguantó lo más que pudo, pero al final les contestó:
- "Lo único que les puedo decir es que mi padre me escogió a mí,
pero sus padres no pudieron hacer otra cosa que aceptarlos a
ustedes".

¡Qué hermoso es saber que fuimos escogidos por Dios para ser
llamados sus hijos! y que desde mucho antes de nacer, aún desde el
vientre de nuestra madre, ya nos conocía y nos formó con detalle y
delicadeza. ¿Cómo no vamos a estar agradecidos con Él, si nos ha
invitado a ser parte de su familia?

"Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús,
porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido
de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni
mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y si
ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y
herederos según la promesa" Gálatas 3:26-29.

"Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que
nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las
naciones" Jeremías 1:5.

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