Cuando el caminar parezca
pedregoso y difícil.
Cuando las ofensas traten de herirte.
Cuando las palabras no salgan,
y no puedas hablar.
Cuando todos te condenen.
Recuerda: Dios está contigo.

Cuando la inseguridad te agobie.
Cuando el dolor y la amargura
te invadan.
Cuando parezca que te han
abandonado.
Cuando la enfermedad
se vuelva agresiva.
Recuerda: Dios está contigo.

Cuando seas perseguido
y humillado.
Cuando prediques la Palabra
y creas que no la han recibido.
Cuando el caminar parezca
doloroso.
Recuerda: Dios está contigo.

Cuando hablen mal de ti.
Cuando te sientas débil.
Cuando te sientas solo.
Cuando digas: "No puedo más"

Recuerda: Dios está contigo.