Donar virtudes
Se dice que una imagen vale más que mil palabras. Y un ejemplo práctico es
una imagen poderosa que inspira y motiva a los demás. Tal y como dijo
Mahatma Gandhi: "Tenemos que ser el cambio que queremos ver en el
mundo". Predicar con el ejemplo.
Para muchas personas, escuchar y aprender sobre valores y virtudes ya no
funciona como factor de motivación. Es el ejemplo práctico de las personas
que viven, respetan y expresan virtudes y valores elevados en sus vidas lo
que de verdad puede actuar como una fuente de inspiración.
Podemos donar virtudes y cooperar con las virtudes. Cooperamos con
nuestras virtudes especialmente en la acción, cuando interactuamos con los
demás. Expresando nuestras virtudes en la práctica, en las palabras y
acciones, podemos contribuir a crear un ambiente más armonioso en las
relaciones y a conseguir mayor éxito en la tarea. Por ejemplo, si el ambiente
que existe a nuestro alrededor es de tensión, mediante la virtud de la paz,
con palabras dulces y serenas, con un comportamiento pacífico, ayudamos a
compensar y equilibrar la situación. Transmitimos esa virtud a aquellos que
nos rodean y facilitamos así un ambiente más liviano y tranquilo, que a su
vez repercute en el resultado de lo que estamos haciendo.
Donamos virtudes cuando a través de nuestra compañía, palabras y
acciones, ayudamos a que alguien conecte con aquella virtud que necesita en
un momento dado. Por ejemplo, si alguien está desanimado y abatido,
mediante la virtud del entusiasmo y la motivación, con nuestra energía viva
y despierta, con nuestros buenos deseos, inspiramos a esa persona a ir más
allá de sus pensamientos débiles y de su visión limitada y a abrirse a otras
posibilidades y perspectivas mucho más constructivas. Esa persona, gracias
a nuestra inspiración, empieza a conectar con su propio entusiasmo y
motivación.
A un nivel más profundo y sutil, si desarrollamos concentración y estabilidad
en la mente y el intelecto, podemos transmitir la experiencia de las virtudes
a través del poder de nuestros pensamientos. Podemos hacer que alguien
lejano físicamente experimente alguna virtud en particular. Por ejemplo, si
sabemos que alguien está pasando un mal momento y está experimentando
angustia e intranquilidad, desde nuestra práctica de meditación y silencio,
podemos transmitir a esa alma buenos deseos y sentimientos y
pensamientos puros y pacíficos. Cuanto más concentrados estemos, más
clara será la experiencia para esa persona. Para comprobar este nivel de
servicio mental es esencial dedicar tiempo a la práctica y la experiencia del
silencio y la introversión.
Aún así, todo lo que podemos transmitir desde nuestro ser interno puede ser
positivo pero en cierto modo es limitado. La verdadera donación de virtudes,
de una manera interminable e ilimitada, se produce cuando aprendemos a
conectar internamente con el Ser Supremo, la fuente eterna e inagotable de
virtudes, el océano de la paz, el océano del amor y de todas las cualidades.
Entonces no se trata sólo de mis recursos espirituales sino que me convierto
en un canal ilimitado de aquella virtud que necesito en un momento dado.
Por ejemplo, conectando con el Océano de la Paz, me convierto en un
donador de paz constante y mi experiencia interna de paz se vuelve
poderosa e ilimitada.
Para convertirnos en verdaderos servidores espirituales, es necesario tener la
meta de convertirnos en personificaciones de las virtudes, y donar a todos el
invalorable regalo de las virtudes.

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15 Octubre 2009 | 03:25 AM