EL COLOR DE LA ILUSIÓN
Me preguntaba mi hija después de leerle un cuento:
- ¿De qué color es la Ilusión, mamá?
Yo le contesté:
- La Ilusión y la Magia no tienen color, pero se la puedes poner.
Imagínate unas montañas con laderas verdes y agua corriendo por unos riachuelos, con sol espléndido, iluminando el paisaje.
- ¿Qué color pondrías a este cuadro?
La niña, con cara pensativa, me contestó:
- Yo pondría color verde y amarillo.
Miré a mi niña y pensé que tenía imaginación. Le animé a seguir pensando y continué mi relato.
Ahora piensa en una familia compuesta por un papá, una mamá y un bebé, pobremente vestidos y cansados por el largo camino que llevaban recorrido, con un burrito portador de sus pequeñas pertenencias.
- ¿Qué color te inspira?
- Mamá el color azul me gusta, pensando en el bebé y en sus papás.
Sigo con mi bonita historia y veo a mi niña cada vez más metida en el cuento.
La familia se refugia en una cueva donde había un buey. Cansada, con hambre y frío al niño lo depositan en un pesebre donde las pajas que se estaba comiendo el animal, le sirven de abrigo.
Ambos papás le templan y tratan de calmar su ansiedad. ¿Color para este hecho? Yo le pondría violeta y anaranjado. Continúa la madre.
De pronto empecé casi de inmediato mi historia. Se empezó a oír un rumor de gentes que llegaban alborozadas, cantando y tocando panderetas, zambombas y flautas. Todas ellas traían algún presente a la familia.
Observé que mi niña ya había pensado en el color y con una simple mirada nos comunicamos. Color rojo. Sí, estaba bien pensado, el rojo de pasión, entusiasmo, eso era lo que yo quería transmitirle a mi hija. Continué.
A lo lejos se veía un resplandor de plata, al que envolvía un tenue polvo del camino. Según se iban acercando, se veía una comitiva encabezada por tres Magos guiados por la estrella. Llegaron hasta donde se encontraba la familia y se arrodillaron ante el pesebre, ofreciendo sus tesoros.
- ¿El color para este acontecimiento?
Mi hija muy razonablemente me contestó:
- Para este evento se podrían unir todos los colores formando un bonito ramillete.
- ¿Ves?, le dije yo a mi niña, cómo surgió la Magia?. Con ilusión e imaginación hemos hecho que ambas tengan color.
La cara de mi hija se iluminó de alegría, pensando en la bonita historia
