La civilización necesita de un cambio, del que ya se habla, como el cambio de la conciencia hacia un nivel superior, realizando esa transformación, a través de adaptaciones incluso físicas y psíquicas, como se ha venido dando, en las nuevas generaciones.

Reconocerás en tus descendientes algo más de empata hacia sus amistades, una mayor apertura mental, menos censura en decir las verdades tal como son, resistencia a seguir hundiéndose en algo obsoleto, ven y oyen más, están desde bebes más despiertos al medio, a todo lo que ocurre a su alrededor.

Más veloces mentalmente y más cualificados para sobrevivir en el entorno hostil que se ha creado, siendo más fuertes, más resistentes y más adaptables al cambio. Tienen padres más permisibles y cercanos a sus preocupaciones y quejas, se les ha escuchado más y por lo tanto son más fuertes y se sienten más capaces de buscar soluciones.

Estos jóvenes son los hombres y mujeres del futuro, los que acabaran lo que vosotros estáis empezando a despertar, hay tiempo, pero han de ir oyendo, más escuchen más sabrán y más veloces serán en encontrar soluciones. Sin embargo creer en ellos, llevan la semilla del amor en sus corazones, han venido a salvar, y esa es su misión. Se verá desde el principio, más en unos que en otros, pero la llevan todos, es la nueva generación del cambio a la que yo denominaré era del amor.

En esta nueva fase, el mundo adquirirá la evolución del alma, se despejaran dudas, se verán revelaciones como hechos normales, milagros cercanos, hechos por ellos mismos, por su manera de pensar y hacer, y vosotros podréis verlo y disfrutar de ello.

El mundo será uno solo en la unidad y la fuerza, tal como ahora vienes pidiendo, casi rogando, para que el mundo lo oiga y no lo rechace, pero se hará realidad, porque tanta gente lo soñó que dejó de ser un sueño para ser la verdad, la única realidad existente. La tolerancia, el respeto, la integridad del ser humano y de todas las formas vivas, todo lo que ahora esta por hacer será en su momento una realidad.

Mi primer mensaje es de esperanza, y como una realidad palpable en un brevísimo instante de tiempo, ya que el tiempo reconocéis que es intemporal. Por tanto fe en los jóvenes que ahora parecen quejarse, porque esos son los que lucharan con fuerza, cambiaran lo que sea necesario con ímpetu y gran decisión.

Sin ir a ese futuro inmediato, no por falta de ganas si no por mantenernos en el aquí y ahora necesario para predicar las palabras que ahora son necesarias, dictaré mi verdad siempre la misma, pero actualizada en este tiempo.

Sobre la vida

El respeto. No hay nada más valioso que la vida, que llega en el primer suspiro, de la madre precisa, del padre adecuado, en el entorno buscado, por esa alma que llega. Sólo la llegada a este nuevo estado de vida recobráis la conciencia buscando a través de la propia experiencia, con aciertos y errores, el fin que hizo venir, siempre escogido a voluntad propia por cada individuo.

Pasando por el tiempo, recordando lo ya sabido en un inicio, descubriendo que se esconde detrás del hecho de vivir. Además de respirar, alimentarme, amar, trabajar, sentir, ayudar, y un sin fin de actividades desempeñadas, venís a vivir, y ese vivir, tan importante que es en realidad, porque puede llegar a parecer repetitivo, absurdo, injusto y es que es algo más que todo esto.

Vivir y morir, dos caras de la misma moneda, mirada desde dos ángulos completamente opuestos pero exactamente iguales en el núcleo, un ir y venir, de este plano que vemos al que ahora no vemos. Algunos intuyen que ven y ciertamente lo ven, no lo duden, no perdieron la cabeza. Es algo que ahora parece imposible, pero al tiempo será del todo normal y visible.

Es respirar aquí, nacer en la tierra, expirar aquí, y respirar en otra dimensión, la muerte, pero es respirar así pues también vivir. Nadie muere jamás como pensáis que es morir, o sea dejar de existir, la materia se desintegra, la energía jamás se destruye, y ese ser en la otra dimensión, sin cuerpo material como el que conocemos pero si con conciencia, existe.

En la muerte la conciencia es mayor por el encuentro con uno mismo y con la capacidad de estar, ver y sentir en el plano de los vivos. Uno puede seguir estando o irse. No es un camino doloroso, más bien lo contrario, alejarse es dejar atrás las penas que aquí en la tierra suelen ser normales en todos los individuos, dolor físico y dolor emocional...

Puedes ver, oír y sentir a los seres que se quedan, y eso es lo que a uno le puede mover a quedarse, las ataduras emocionales del pasado, pero si el alma sigue su curso, dejará atrás todo y seguirá su camino hacia la luz su destino será la paz. Es el libre albedrío el que hace que unos y otros vayan o se queden, por corto, largo o indefinido periodo de tiempo. Nadie obliga, ambos caminos, venir a la vida o quedarse después de morir es voluntario.

El tránsito a la muerte no es traumático. Puedes llorar a tus muertos, pero ellos no necesitan de tu llanto, si acaso, para tener un viaje placentero, mejor les iría que los despidierais con amor, sin rencor, con paz, y se irán de ese mismo modo.

 

Colaboración de Alicia
Rusia