Disfrutar del tiempo, es saber vivir cada instante, respirar lentamente y relajar la mirada. Disfrutar es saborear el fruto de lo que se tiene enfrente y poder compartirlo con una sonrisa, una palabra, una caricia, una lágrima, un suspiro, un silencio...

Muchas veces el hombre aprende a disfrutar hasta que pasa mucho tiempo, y no goza de la alegría de estar vivo, de compartir una mañana, de sentir una mano dentro de la suya, de verse a través de la mirada del ser que ama, y todo porque cree que no tiene tiempo.

El carácter necesario para el disfrute esta, en darle cabida en nuestra vida al amor que comprimimos en nuestro corazón. Cuando el hombre ama verdaderamente, no se complica, viaja ligero disfrutando cada sol, cada lluvia, caiga viento, cada tormenta, cada aventura...

El que disfruta no olvida su responsabilidad, sólo la hace más agradable ya que sabe lo que tiene y lo valora. Disfrutar del tiempo es saber amar, irradiando esa energía a todo lo que te rodea, incluso sin hacer nada disfrutar es vivir a tiempo el tiempo.

Los que disfrutan no conocen el miedo, saben que la vida es un lapso, un suspiro, un respiro, un camino, un instante... Ganar o perder no importa disfrutar es la clave de lo que se vive. Alimentar el alma, el espíritu, llenar el pecho de emociones, besos, colores, llanto, risas, de entrega y pasión.

Si de pasión que se lleva en la piel, que se lleva hasta el último momento en que se sienten las caricias de la muerte y se disfruta lentamente con la paz del infinito y la conciencia liberada.

Quien sabe disfrutar no critica, no juzga no daña, no destruye, no inventa, no decide lo que otros tienen que sentir, hacer o pensar, porque sabe que todo es parte del equilibrio de la vida y supera con una actitud amorosa la fricción.

El disfrute es saber que el destino está cumpliendo, y resuelve con carácter el saber actuar con decisión. No son señales, ni augurios, ni permisos; sólo el sentir de tu propio corazón... Sólo la voz de tu consciencia...

 

Colaboración de Ale Quintanar
México