Elección. Elegí mal, me enamoré por el aspecto físico y superficial. Esto se marchitó muy pronto. No trate de entender a mi pareja y a intentar adaptarnos a lo que iba a ser nuestra nueva vida. Falta de preparación para estudiar y entender el compromiso que va a adquirir y sus responsabilidades. Me equivoque al pensar que cualquier cosa es mejor que la soledad. Me di cuenta tarde que es mejor la soledad, pero libre, antes que estar con alguien que te controle abusivamente.
Dinero. Puse esto por delante y fracasó. Yo tenía mi cuenta para mis gastos y caprichos, el tenía la suya para lo que quisiera hacer. No teníamos dinero en común, nada mas que para pagar los gastos comunes, no para hacer un hogar pensando en el futuro. Cada uno gastábamos sin preocuparnos en lo que teníamos en común, por lo que llevamos al máximo nuestras tarjetas de crédito y no pudimos hacer frente a la vida desorganizaba que llevábamos. La voluntad estaba dominada por el dinero, no pudo controlar el vaivén de los sentimientos.
Sacrificio. Creíamos que el matrimonio solamente era de color de rosa y no queríamos ver las espinas que tienen las rosas. Cuando nos llegaban las adversidades, no las aceptábamos como propias. Siempre teníamos alguna disculpa para justificarlas y en el mejor de los casos, un propósito de arreglarlas mas adelante. No hacíamos ningún sacrificio el uno para el otro, cediendo en nuestras diferencias. No hicimos nada para que nuestro matrimonio fuese duradero, apasionado y feliz a lo largo de los años. No éramos honestos con nosotros mismos, ni con nuestro cónyuge. Nunca teníamos un plan de vida realista, para vivir en armonía.

Elección. Elegí mal, me enamore por el aspecto físico y superficial. Esto se marchito muy pronto. No trate de entender a mi pareja y a intentar adaptarnos a lo que iba a ser nuestra nueva vida. Falta de preparación para estudiar y entender el compromiso que va a adquirir y sus responsabilidades. Me equivoque al pensar que cualquier cosa es mejor que la soledad. Me di cuenta tarde que es mejor la soledad, pero libre, antes que estar con alguien que te controle abusivamente.
Dinero. Puse esto por delante y fracasó. Yo tenía mi cuenta para mis gastos y caprichos, el tenía la suya para lo que quisiera hacer. No teníamos dinero en común, nada mas que para pagar los gastos comunes, no para hacer un hogar pensando en el futuro. Cada uno gastábamos sin preocuparnos en lo que teníamos en común, por lo que llevamos al máximo nuestras tarjetas de crédito y no pudimos hacer frente a la vida desorganizaba que llevábamos. La voluntad estaba dominada por el dinero, no pudo controlar el vaivén de los sentimientos.
Sacrificio. Creíamos que el matrimonio solamente era de color de rosa y no queríamos ver las espinas que tienen las rosas. Cuando nos llegaban las adversidades, no las aceptábamos como propias. Siempre teníamos alguna disculpa para justificarlas y en el mejor de los casos, un propósito de arreglarlas mas adelante. No hacíamos ningún sacrificio el uno para el otro, cediendo en nuestras diferencias. No hicimos nada para que nuestro matrimonio fuese duradero, apasionado y feliz a lo largo de los años. No éramos honestos con nosotros mismos, ni con nuestro cónyuge. Nunca teníamos un plan de vida realista, para vivir en armonía.
Virtudes y valores. Por que no he sabido reforzar las virtudes y los valores que tiene mi pareja, aunque estén muy ocultas y solo hemos hecho que pelearnos, lo que ha originado que sus defectos se agranden. Nunca he intentado que tome medidas a corto y largo plazo, para potencias sus valores y corregir sus defectos.
Infidelidad. Nos prometimos fidelidad y no la cumplimos. Cada uno tiene relaciones fuera del matrimonio. Alguien nos dijo equivocadamente, que el matrimonio no tenia que ser una cadena para siempre, que podría ser una cadena que nos atara a los dos, pero con eslabones voluntarios. Esta mala interrelación es la que no nos permite continuar, ya que nuestras relaciones extra matrimoniales, cada día exigen más dedicación y la dedicación tiene que ser hacia la familia. Ya es tarde para cambiar. Personas fieles a su pareja, aunque haya habido amores furtivos, prohibidos, clandestinos. Personas enganchadas a relaciones imposibles, intermitentes o destructivas que lloran por un amor perdido o sin futuro.
Entrega y adaptación. Habíamos prometido, que cada uno de nosotros iba a cambiar algunas actitudes nocivas, que habíamos descubierto y la verdad ha sido que no hemos cambiado ninguna, porque no hemos hecho ningún esfuerzo por acoplarnos. Creíamos que el matrimonio nos iba a arreglar nuestros caracteres, pero nos hemos vuelto cada vez más egoístas, sin pensar que para logran un matrimonio con futuro, hay que pensar en la pareja, mas que en uno mismo, hasta que ha llegado el momento de que no nos aguantamos. El matrimonio es para darse a la otra persona, sin esperar nada a cambio y ésto no lo hemos hecho.
Egoísmo. En el fondo, nunca creímos que íbamos a ser una sola persona, ni nunca pusimos los medios para llegar a serlo. Nuestro egoísmo e individualismo, no nos permitió entregarnos completamente. Seguíamos estando separados mentalmente. Estábamos unidos en algunas cosas físicas, pero no en las mentales y espirituales. Cada uno vivíamos nuestra vida, a nuestro aire. Los problemas que nos llegaban, no sabíamos enfrentarlos como pareja unida. Aquello era un ¡sálvese el que pueda!
Cambios. La famosa frase “Cuando me case le haré cambiar” nunca ha funcionado y menos en nuestro matrimonio. Seguimos teniendo los mismos defectos que cuando éramos solteros. No hemos tenido ningún aliciente para cambiar, ni ningún programa para irlo haciendo. Hemos llegado a una situación donde nos damos cuenta, que no hemos hecho nada por cambiar y que tampoco vamos a cambiar nuestras actitudes mínimas, para la convivencia de un matrimonio.
Culpabilidad. Hay personas que se echan la culpa de todo lo que ha pasado en el matrimonio. Se frustran y enferman, si la pareja nos les atiende como creen que se merecen. No saben apartarse de quien les quiere mal y les hace sufrir continuamente, incluyendo a los hijos. Temen perderlo y se aferran a su compañía, incluso pagando un alto precio de sumisión, con tal de no provocar conflictos. Nunca se cansan de esperar y esperar, aunque no vean ningún cambio en las traiciones, engaños y malos tratos.
Estudiar todos los factores que afectan la continuidad del matrimonio, es una de las obligaciones que las parejas deben tener en cuenta, antes y durante el matrimonio, para enfocar los esfuerzos a mantenerlo vivo y en crecimiento espiritual, familiar y social. Hasta hace pocos años el matrimonio religioso a perpetuidad no se cuestionaba, se hacia y la sociedad miraba con muy buenos ojos su continuidad. Esta misma sociedad no tenia muy buen concepto de los que no sabían cumplir con el importante compromiso que voluntariamente habían adquirido. Debería ser incomprensible que después de hacer el contrato mercantil e inscribir la venta de una casa, apareciera al cabo de unos años que el comprador o el vendedor unilateralmente quisiera romper lo que había firmado y comprometido. Pero en el divorcio civil así ocurre.
Los mismos motivos que a algunas parejas les conducen al divorcio, para otras les supone un refuerzo o fortalecimiento de las promesas de fidelidad y continuidad que se hicieron.
Si aún estás a tiempo espero que te ayuden estas reflexiones y si vas a formar pareja de nuevo analiza cada punto de los que leistes aqui