He sido afortunada al haber recibido tu ternura a través de mi piel
cuando hablabas a nuestro bebé aún en mi vientre y al sentir tu fortaleza
cuando la angustia y el dolor del parto estaban cerca.

He sido afortunada al poder ver la alegría en tus ojos cuando viste tu
hijo por primera vez y al saber que dejabas atrás prejuicios que por siglos han mantenido a los hombres alejados
de sus hijos.

He sido afortunada al ver crecer a mi niño entre tus brazos, rodeado de
tu amor y tu ternura, de tus risas y tus juegos, de tu paciencia
infinita para contestar mil veces las mismas preguntas y aprender con
dedicación incansable todos los nombres de dinosaurios, reptiles y toda
clase de bestias primitivas.

He sido afortunada al saber que rompes barreras para estar cerca de él,
que renuncias a tu mundo de adulto para jugar carritos y que por una
sonrisa o una lagrima tu corazón se conmueve profundamente.

He sido afortunada al haber conocido lo mejor de ti y de recibir
diariamente de los labios de mi hijito todo el amor que tu le das…
cuando él me regala las dulces frases que tu le susurras al oído.