Tiempo para recordar
La Navidad es una fecha muy agotadora, pero que a la final siempre la esperamos con mucha ilusión.
Es el nacimiento de nuestro Señor, pero creo que a la hora de la verdad ese detalle casi ni lo pensamos.
Nos hace ilusión pensar en la festividad junto a nuestras familias y amigos.
Y es en estas fechas es cuando más sentimos los vacíos de nuestra vida. En Navidad las nostalgias siempre vienen a nuestro encuentro.
De forma disimulada, pero muy esperada, también se sienta en nuestra mesa la llamada “tristeza de Navidad”.
Siempre comentamos que la Navidad no nos gusta, que nos trae malos recuerdos, queremos escapar de esas fechas, pero sin querer seguimos presos de esta fecha. Quizás, de todas las épocas del año, la Navidad sea la más melancólica.
En esta fecha los malos amores nos vuelven a la mente. Recordamos a ese amor que tenemos de lejos y que deseamos con todo el corazón tenerlo cerca de nosotros, miramos a través de las ventanas, nos ponemos muy sentimentales…
Y es en ese preciso momento de melancolía cuando debemos detenernos mirar en nuestro interior, y querer estar solas, sólo por estarlo, no porque estar enojada ni nada de eso.
Estar solas con nuestras propias vivencias. Es bueno pensar cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que estuviste sola contigo misma.
Es bueno para el alma querer tener momentos para nosotras mismas.
La vida pasa tan de prisa que apenas tenemos tiempo para los recuerdos, y recordar siempre es bueno, saber qué hicimos mal, cuales fueron nuestros aciertos en este año… hacer un pequeño balance no estaría mal.
Meditemos, oremos en estas fechas, que todo lo malo se lo lleve el viento, que recibamos sólo cosas positivas que nos hagan una mejor persona.
Meditar es estar en silencio tratando de comprendernos para poder comprender a los demás.
Demos tiempo al olvido, deja que sea él quien se encargue de nuestras nostalgias.
Es tiempo de avanzar, no nos quedemos en el pasado, aprendamos de nuestros errores.
Porque digamos lo que digamos siempre nos gustará la Navidad, nos gustan nuestros recuerdos.
¿Qué me dicen, amigas?
Con amor,
Shoshan
