Se fue, me divorcié… ¿cómo se sienten mis hijos?
Cuando se ha formado una familia una separación o divorcio no es sólo cosa de las dos personas sentimentalmente involucradas.
Los niños también cuentan, también sufren, y también tienen que afrontar el dolor de la separación de sus padres. Una madre ha de recuperarse de la ruptura, pero también ha de velar para que los niños también lo
Al hablar de separaciones y divorcios en los matrimonios, poniendo toda la atención en el “corazón roto” y en los sufrimientos de la parte que se queda sintiéndose abandonada y dejada a su suerte,
mientras la otra parte se va en busca de lo que piensa que es o que puede ser su felicidad, separaciones que no se han podido evitar, ya sea por el fallecimiento de uno de los dos o porque simplemente no pudieron sobrellevar los problemas en conjunto para el bienestar del hogar,
Cuando la mujer queda sola, suele pensar que “algún día voy a encontrar a la persona que me sepa valorar” o sencillamente se queda esperando que quien se fue, algún día rectifique y vuelva al hogar “porque sin él no sé vivir”. Quien se fue tiene sus “razones” para dejar el hogar y quien se queda también las tiene para sentirse hundida en la desolación, ¿pero se ha pensado en los hijos? Para ellos no es fácil enfrentar esta situación y podría ser la causa de inseguridades, temores y la causa de muchos problemas, es por eso que quien se queda a cargo de ellos, tendrá que saber como salir de la mejor manera.
Los hijos son producto del amor entre dos personas del sexo opuesto,
como individuos todos tenemos desde nuestro nacimiento; necesidades físicas, psicológicas, emocionales que nuestros padres tienen la obligación de suplir en lo posible de la mejor manera, lo ideal seria que todo niño tenga un hogar donde estén presentes papá y mamá, pero también muchas veces es mejor que se queden en un hogar solo con uno de los dos y no en un ambiente donde día a día se fomenta el desamor y hasta la injusticia por parte de uno de los dos.
Se dice que las personas que tienen sólo a uno de los dos padres saben del vacío que hay en el corazón del individuo por la ausencia de uno de los dos, también que hay diferencia de los que han crecido con ambos; pero hay una gran diferencia entre los hijos de padres separados y los que crecen en un hogar donde impera el abuso, los gritos y los maltratos de uno de los dos hacia el otro; el niño en sus años primeros tienen una gran imaginación y conciben ideas, culpas y responsabilidades que no les corresponde, pudiendo llegar a sentirse responsable por la forma en que la madre es maltratada con el padre y hasta podría llegar a desear secretamente que el padre se valla y hasta que se muera, porque es abusivo y solo sabe gritar obscenidades, humillar y golpear a la madre.
Los niños saben perfectamente lo que está pasando y se confunden, no saben
como actuar, no saben a quien de los dos se le podrían acercar, mientras el padre grita y maltrata, y eventualmente abandona el hogar; la madre se sume en un estado de tristeza, pensando solamente en sus sentimientos heridos, no importa cuanto tiempo haya pasado, en cierta forma siguen incansablemente hablado de lo “desgraciadas” que sienten, no importa de que tema se hable, le restan importancia y atención a otros tópicos importantes de la vida, y concentran su atención en los temas de engaño, de infidelidades, de sufrimiento por el ingrato que se fue, se siguen sintiendo abandonadas, aun después de superado el momento de impacto por la separación.
- “No supo apreciar el amor que le di”.
- “¿Por qué me hizo esto?”
- “No podré vivir sin él”.
- “Yo no merecía todo lo que me hizo”.
- “No me dan ganas de hacer nada”.
- “Lo amo, sólo espero que vuelva”.
- “Mi autoestima está por los suelos”.
En el momento de la separación hay angustia, rabia, resentimiento hacia la pareja, y muchas veces hasta se piensa en la venganza. ¿Quién piensa en los hijos y en lo que sienten? La mayoría de veces la madre continua trabajando para darle a sus hijos lo necesario ¿pero y su estado emocional? ¿Se cuidará la madre de no hablar mal del ingrato que se fue? ¿Se cuidará de no Hablar mal del padre de ese hijo que como quiera que sea, es el padre y esta pasando por la misma transición de separación? 
Muchas veces se lleva a cuestas el dolor y la frustración por tiempo indefinido, la mujer sabe, aunque no lo acepte, que nunca mas volverá , aun así, vive acariciando su dolor por años, esperando salvar o recuperar algo o alguien que ya decidió hacer su vida, se les olvida a ambos que quedaron unos hijos y que deben llevar la separación con madurez y responsabilidad para con ellos, es allí precisamente donde deben empezar a pensar los dos, cada uno por su lado, en ellos en sus hijos, pensar en que no importa el resentimiento, la rabia, el enojo y que aunque separados como esposos, como pareja deberán estar más pendientes de cada uno de ellos.
El estado emocional de nuestros hijos debe ser prioritario para ambos padres, llegar a acuerdos claros de lo que deberá ser su educación, su formación e incluso su alimentación, no es fácil para una madre quedarse sola con sus hijos, pero hace la situación más difícil si se aísla, si deja que la rabia y el resentimiento la invada, nunca, ninguno de los dos debería descalificarse mutuamente enfrente de los hijos, no podemos ni debemos pretender que nuestros hijos tomen partido, después de todo los niños aman a ambos padres por igual y siempre tendrán temor a perderlos,
aun así muchos padres cuando se divorcian de la esposa, también se divorcian de los hijos, es allí donde la garra de madre, la fuerza interna debe imponerse.
Mujer madre: como esposa, hiciste todo lo que estuvo a tu alcance para hacer que tu matrimonio permaneciera intacto, no lo lograste por las razones que sean, se frustró, te lastimaron, pero están tus hijos, por ellos vale la pena trascender al dolor, al engaño, piensa en ti, en ellos, piensa que si algún día llegar el amor que te sepa corresponder, ese amor está primero en ti, luego en esos hijos que dependen de ti para un futuro lleno de amor, serenidad y tranquilo, aparta los ojos del dolor y vuélvelos hacia ellos que fueron dejados y muchas veces olvidados por el padre, no permitas que su corazón sea descuidado por ti, recuerda que ahora eres tu madre y padre a la vez, ve hacia a delante en un circulo de amor con tus hijos, encamínalos con la valentía y la sabiduría que Dios en su infinita bondad pone en nuestro corazón de madre.
Sin olvidar que también hay miles de padres solteros luchando duro y honestamente por el cuidado de sus hijos y más que todo cuidando de sus sentimientos, tratando de no permitir que sus corazones se llenen de odio y resentimiento para la madre ingrata que se olvido de ellos, mis respetos para esos padres que se convierten en madre y padre de sus cachorros.
Con el cariño y respeto de siempre:
Amanecer cautiva del amor.
hagan.
