¡Vuélveme a querer!
Abre tu corazón mujer amiga y dime: ¿Qué está pasando en tu alma? ¿Por qué tus pensamientos y sentimientos son tan dolorosos al saber que amaste y no fuiste correspondida, valorada, comprendida, respetada ni amada como tú lo hubieras deseado? ¡Estás sola! ¡Estás llorando! ¡Estás sufriendo!, y tu dolor se derrama por cada poro de tu piel. ¿Es inevitable e incontrolable tu torrente de lágrimas y sufrimiento? ¿No hay nada más qué hacer, ni nadie más a quien apelar para detener tan grande pesar que oprime tu corazón y enajena tu razón atormentada?
¿Te preguntaste alguna vez durante tu relación, si querer y amar significan lo mismo? Tal vez él te quería… ¡Pero tú lo amabas!, y el amor es un dulce bálsamo que protege de todo y de todos al ser amado, incluso de sí mismas. El amor es un tierno sentimiento que busca entender al otro en todo sentido porque lo adora, que busca siempre servirlo en todas sus solicitudes, en vez de buscar ser servidos, que quiere para el otro la absoluta felicidad, sin cuestionarlo, sin presionarlo, sin exigirle nada a cambio.
¿Así lo amaste a él, mujer? ¡Entonces date por bien servida, porque aprendiste a amar!, pero si te duele en el alma que tus motivos no fueron tomados en cuenta ni siquiera por agradecimiento, te duele que ese hombre te haya abandonado y tu corazón en silencio le pide a gritos por dentro: ¡Por favor, regresa… vuélveme a querer!, dejarás en duda tu supuesto amor. Si lo amas realmente como dices, déjalo libre, déjalo ir, si eso buscó él, eso encontró… ¡El amor también es saber demostrar madurez!
Te sientes fatal y abrumada de tanto pensar y llorar hasta el cansancio y el consuelo no llega. ¿Crees que con tus lágrimas vas a atraerlo de nuevo, y que él te volverá a querer? –yo te digo que no- es todo lo contrario. La mujer que se deja vencer por su propio pesimismo y desaliento, está alejando más al ser amado que ya de por si, no quiere saber más de ella, y también se alejan las personas que tenemos cerca. ¿A quién le gusta estar y vivir con una persona pesimista, llorona y amargada?
La mujer tiene que ser más hábil y más inteligente en todo momento para resolver ese tipo de situaciones tan complejas y difíciles de entender. El corazón gitano del hombre viajero y adicto a las damas, no entiende de lágrimas, ni de sufrimientos, y mucho menos comprende, ni quiere saber nada de sacrificios. Para él lo más fácil y sencillo es buscarse a una mujer alegre que le satisfaga en todo sentido sus necesidades emocionales, fisiológicas, psicológicas, orgánicas, etc. y casi nunca le gusta mirar hacia atrás, ni recordar lo que ya dejó. ¿Por qué la mujer siempre tiene que estar aferrada a los recuerdos y deseando con toda su alma que regrese y la vuelvan a querer? ¡como si no hubiera más hombres en el mundo!
Pienso que el amor no sólo es pasión y entrega, sino algo más que eso, es saber conservar la dignidad y la vergüenza cuando a alguien ya no le interesamos como mujer, cuando ya se acabó la química entre los dos, cuando ya se rompió el encanto de otros tiempos, cuando ya no funciona la pareja como tal, cuando ya no tienen nada que hacer juntos. Hay que alzar la cabeza y no abaratarse rogando y suplicando ¡Vuélveme a querer!, como si lo pidiera como una limosna, rebajándose, humillándose y perdiendo toda la dignidad y la individualidad.
Eso es lo que hacen muchas mujeres que no les importa denigrarse, ni pensar en las consecuencias cuando deciden ir hasta donde está el hombre (quizá con su nueva pareja), y frente a él, hacerse la víctima y volver a pedirle, rogarle y suplicarle que vuelva, que de favor, vuelvan a empezar, y cuando el hombre es un cínico aprovechado y cochino pues allá va como un abejorro directo al panal, ¿a quién le dan miel que arranque? ¡y con más razón si es gratis! Pero por Dios mujeres bellas, respetadas y queridas ¿Hasta cuándo vamos a entender que la dignidad también tiene su precio, y que si no lo pagamos cada una de nosotras, entonces quién lo hará por nosotras? y si no es ahora ¿entonces hasta cuándo?
Doral.
